El origen del topónimo de este pueblo puede proceder del latín Leuciana, que figura en el Itinerario Antonino, o del Illucia mencionado por Tito Livio. La General Estoria en el siglo XI lo nombra como Luzenna, tal vez como adaptación árabe del nombre latino.
La presencia de pobladores prerromanos no ha podido ser constatada con seguridad, aunque son numerosos los indicios arqueológicos que se pueden señalar en su entorno. Así, en la sierra que limita con Abenójar, al sur del municipio, existen varios castillejos (Tablacaldera, Michos,...); así como en la sierra existente al norte (Morillas, Carnicerías, Santo Andrés,...). Se cree que el poblamiento prerromano estaba a cargo de los Lusitanos, al situarse en la margen derecha del río Guadiana y Bullaque.
En época romana, la identidad del actual nombre de Luciana se vincula con la mansión Leuciana del Itinerario Antonino y con la Illucia mencionada por Tito Livio en la campaña del Pretor Flaminio contra los Oretanos. Pero no solamente por estas citas puede relacionarse Luciana con la civilización romana, pues desde antiguo se han encontrado restos arqueológicos que lo demuestran. Así, tenemos posibles baños termales en Santo Andrés y una lápida labrada en piedra de cantería localizada en la zona del Alto Paso, hoy desaparecida.
De época musulmana existe la teoría de la presencia de un camino que utilizarían estos pobladores para dirigirse al norte desde Córdoba, el cual procedente de Abenójar pasaría por el estrecho de Tablacaldera en dirección al Camino Toledano, ya en término de Piedrabuena.