En el siglo XIII se produce la venta de la aldea de Los Pozuelos a favor del criado del comendador de Almodóvar por un precio de 760 maravedíes, venta en la que puede estar detrás el propio maestre de la Orden de Calatrava. La aldea, en esta fecha, no pasaba de ser una heredad con caserío y algunos colonos.
Esta pequeña población fue elevada a la categoría de villa independiente a mediados del siglo XV, según dato consignado en las Relaciones Topográficas, teniendo sobre ello sentencia de la Chancillería de Granada dictada aproximadamente en 1553.
A mediados del siglo XIX se instala en el municipio una fundición de hierro de grandes dimensiones, conocida como El Martinete, cuyos restos pueden admirarse todavía hoy en día en un paisaje de singular belleza, al borde del río Guadiana, cuyas aguas se aprovecharon para uso en la propia ferrería. La piedra de la que se extraía el hierro procedía de una cantera situada en la finca El Altillo, siendo transportada en carretas de bueyes hasta la fundición, donde eran quemadas con leña extraída de árboles de la propia zona, debido a que el carbón era muy caro y su transporte muy costoso. El nombre del Martinete puede deberse a los martillos con que se daba forma a las planchas y bloques de hierro fundido. Es en esta fecha cuando se produce un importante despegue en la población de este municipio, pues hasta entonces el único aprovechamiento que se hacía del territorio era el ganadero trashumante, estando la agricultura muy restringida.
La desaparición posterior de la ferrería de El Martinete, unido a la lejanía de las principales vías de comunicación y de centros industriales forzó a la emigración de la población, pasada la primera mitad del siglo XX.